Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.

Eclesiastés 3:11 (NTV)

Era inicios de los años 2,000, en una ciudad llamada Barlad, en Romania. Reliu Constantin no había estado en casa por casi 20 años.

Su familia no había oído de él. Todos los esfuerzos por localizarlo no habían tenido éxito. Bajo estas circunstancias, lo único razonable que quedaba por hacer era darlo por muerto.

Se emitió un certificado de defunción el año 2016 que declaraba al sr. Constantin muerto desde el 2003. Causa: desconocida.

El problema: Reliu Constatin seguía, absolutamente vivo.

Reliu Constantine en el apartamento que solía compartir con su esposa, en Barlad, Romania. Foto por Andrei Pungovschi, The New York Times. El artículo y fotos orginales se pueden ver aquí.

En 1992 el sr. Constantin decidió mudarse a Turquía. Regresaba cada cierto número de meses a ver a su esposa e hija. Pero en 1,999 decidió irse y núnca mas regresar.

Tenía sus razones. Su esposa decía que ya no lo amaba. Él decía que había una distancia entre ellos. Que las cosas se habían enfriado. Barlad ya no era su hogar. Ahora Turquía era su lugar.

El sr. Constantin no se enteró de su muerte sino hasta enero 2016. El gobierno de Turquía averiguó que no tenía papelería para permanecer legalmente en el país, así que lo envió de vuelta a su tierra de origen.

Primero parecía un error. Después parecía un caso de robo de identidad. Pero al hacer las averiguaciones correspondientes y exhaustivas, el oficial de migración tuvo que entregar la noticia:

“Sr. Reliu Constantin, lamento comunicarle que usted está muerto. De hecho, lleva 13 de estarlo”

La vida para el Sr. Constantin tomó un giro complicadísimo. Pasó años tratando de arreglar su estatus.

Todo era un reto: No podía conseguir un trabajo, porque estaba muerto. No podía contratar un abogado, porque estaba muerto. No podía viajar, porque estaba muerto. No podía arreglar su situación porque, francamente, el sistema no podía acomodar a una persona fallecida realizando un trámite.

Finalmente, con mucha ayuda legar, y mucha paciencia, logró resucitar legalmente.

Somos humanos eternos

Creo que muchos de nosotros podemos sentirnos como Reliu Constantine. Le estamos gritando al mundo que estamos vivos, a lo que el mundo entero responde produciendo pruebas de lo contrario.

Y a veces, no podemos sino creer los argumentos. Es imposible que con frecuencia nos veamos atrapados en la rutina, en el día a día, en los pendientes y en los lugares a los que tenemos que ir, y poco a poco convencernos que nuestro rol es simplemente ser humanos, porque eso es lo que los humanos hacen: nacen, crecen, se ocupan, se reproducen, se ocupan mas, y mueren.

Sin embargo, somos humanos, pero Dios nos creó para mucho mas. Eclesiastés dice que  Dios mismo sembró la eternidad en nuestros corazones. Me encanta esto, porque es como un recordatorio innato por parte de Dios de que eso que muchas veces definimos como “ser humano” no se parece en nada con lo que Dios planeó para nosotros.

La voluntad de Dios no es que sobrevivas del lunes a viernes sólo para sentir que tus fines de semana pasaron volando. Eres humano, pero tu propósito es eterno.

Mi oración por ti, humano, es que sepas que tu anhelo por vida viene de aquel que te la dió desde un principio.

Mi oración por ti es que sepas que eres humano, pero tu propósito es eterno.

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