El mundo y nuestras vidas pueden estar llenas de dolor y problemas, pero en medio de toda esa nube de miedo y confusión hay una cosa, la mas importante, que hay que recordar. Hoy leí estos versículos en el libro de Lamentaciones. Me parecieron tan claros, transparentes y honestos, que no hay nada mas que agregar:

De mí se ha alejado la paz y he olvidado ya lo que es la dicha. Hasta he llegado a pensar que ha muerto mi firme esperanza en el Señor. Recuerdo mi tristeza y soledad, mi amargura y sufrimiento; me pongo a pensar en ello y el ánimo se me viene abajo.

Pero una cosa quiero tener presente y poner en ella mi esperanza: El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!

Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío! El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren. Es mejor esperar en silencio a que el Señor nos ayude.

Lamentaciones 3:17-23 (DHHD)

Esperanza

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