Leyendo la historia de los niños tailandeses atrapados en esa cueva me conmovió mucho la historia del buzo que perdió su vida.

Las familias de los niños, todo un país y mucha gente alrededor del mundo se alegró con esta historia heroica donde un grupo de niños condenados a morir tendrán otra oportunidad. Pero hubo una familia que perdió al esposo, el padre, porque en su afán de resccatar a otros terminó dando su vida.

Vino a mi mente aquella escena de “Rescatando al soldado Ryan” donde puse a la esposa con el discurso del capitan hablando a los niños: vivan dignos del sacrificio de mi esposo!

Está reflexión que me llevó el Espíritu Santo cerró en: estoy yo viviendo digno del sacrificio del Hijo de Dios quién dio su vida por nosotros?

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